Mi crónica de las XII Jornadas OPTIMA LAB: Profesionales de la Efectividad

Los recuerdos perduran cuando van asociados a emociones. A más fuerte la emoción, más profundamente grabado quedará ese recuerdo en nuestro ser.

Admiración, logro, agradecimiento, satisfacción, entusiasmo, compromiso, ilusión… Decenas de emociones y sentimientos, amparados bajo un gran manto de alegría. Todo esto he sentido durante los días 14, 15 y 16 de enero, durante las XII Jornadas de Innovación de OPTIMA LAB, que realmente han sido las primeras para mí.

Recién pasadas, no puedo evitar echar la vista atrás y hacer balance.

Recuerdo los días, hace años, en que aprovechaba pequeños momentos aislados para hacer rastreos exprés en la web buscando una pócima que me ayudase a gestionar mejor todos los compromisos que por aquel entonces me estaban sepultando.

El tiempo pasaba y la situación empeoraba; para dar cabida a mis compromisos laborales reduje primero mi tiempo libre, después lo eliminé totalmente, y fui reduciendo mi compromiso con el resto de mis áreas vitales en pro de mantener a flote la laboral.

Pero no fué suficiente. No llegaba a todo, y ya no tenía de donde quitar.

Tuve que verme tocado y hundido para buscar soluciones. He tardado años en encontrarlas, pero las he encontrado. Y con todas las mejoras que ha supuesto el haberlo hecho a todos los niveles de mi vida, he comenzado a pensar sobre los valiosos consejos que diferentes personas me han dado (a veces directamente, otras indirectamente a través de las páginas de un blog, o de un libro) y que me han hecho llegar a donde estoy.

Si tuviera que ponerle a esto un precio, no se cual le pondría… Pero sé de seguro que no podría pagarlo, al menos si fuese proporcional al valor real que ha aportado a mi vida.

Cuando algo así ocurre y tomas consciencia de ello, piensas en un modo de agradecer de alguna manera lo que otras personas han hecho por ti. Elegí el camino de hacer lo mismo, de tratar de aportar luz a quienes se encuentran en la desagradable situación que yo me encontré un día; ese es el compromiso firme que adquirí conmigo mismo y que me ha traído a donde me encuentro hoy.

Si he de ser sincero, no figuraba en las mejores de mis expectativas llegar tan rápido, ni tan lejos. Y lo digo porque estas XII Jornadas de OPTIMA LAB han servido para afianzar algo que por otro lado ya sabía; juego con la élite de la efectividad en nuestro país.

Entrando ya en materia sobre las Jornadas en sí mismas, todo para mí ha sido novedoso.

Comenzamos el Lunes con una sesión fotográfica en el Blow Up Studio de la mano de Xavi Vila. Ya en esta primera tarde me llevé una muy grata sorpresa; Xavi (a quien yo no tenía el placer de conocer personalmente) es un excelente profesional y ahora amigo, que supo crear un círculo de confianza dentro del marco «primera experiencia» que nos saca de nuestra zona de confort. El estrés inicial pronto se disipó, y el resultado ha sido sobresaliente, podréis comprobarlo pronto. Mención especial también al excelente trabajo de nuestra maquilladora, Cristina García de Quesada, a quien también tampoco conocía hasta la fecha.

Tras esto, cena en un restaurante indio, mi bautismo de fuego. Se rumorea en OPTIMA LAB que hasta que no pasas por la experiencia de cenar en un indio, te atiborras bien de picante y sobrevives dignamente a la experiencia, no has pasado por completo el rito de iniciación. Por suerte, el picante me gusta, y la comida india (que no había probado anteriormente) me ha encantado. Esta primera cena ha sido además una oportunidad excelente para conocernos un poco mejor (Xavi incluído) y un cierre perfecto para el primer día de Jornadas.

Martes y Miércoles transcurrieron, como es ya habitual, en el Palacio de los Infantes de Euroforum en San Lorenzo del Escorial. Para mí, del mismo modo que seguro ha ocurrido en el pasado con mis compañer@s, las primeras Jornadas suponen un input de información muy importante.

He aprendido mucho a lo largo de estos dos días, tanto por el hecho de haber descubierto gran cantidad de datos relevantes para mí, como a nivel más operativo sobre las formas de trabajo en OPTIMA LAB. Las cifras reflejan un crecimiento astronómico que supera en mucho las previsiones más optimistas, en gran medida gracias al gran trabajo que desarrollan mis compañer@s. La calidad, se vende sola.

Por otra parte, las jornadas de trabajo partiendo de nuestros tableros en Trello y adaptando qué hacer en cada momento en base a etiquetas de tiempo y energía es un método que puedo confirmar excelente. Hemos maximizado nuestros recursos y hecho en cada momento lo más adecuado, y gracias a ello hemos conseguido tratar con éxito la gran lista de temas previstos.

El balance no puede ser más positivo. Para mí supone el inicio de una etapa importante que afronto con gran ilusión y compromiso.

No puedo despedirme sin acordarme de mis compañer@s de OPTIMA LAB, por varios motivos. El primero, por haberme brindado la oportunidad que me lleva hoy a escribir estas líneas; una oportunidad que hoy calificaría como «de enorme repercusión» en mi vida y con la que estoy seguro que, del mismo modo que ha ocurrido con las expectativas de crecimiento anuales en OPTIMA LAB, valoro por debajo de su repercusión real y solo con el tiempo, a vista de pájaro, podré evaluar con objetividad.

El segundo, la gran cercanía que transmiten a todo lo que hacen, como buen@s artesan@s, y que incluye la bienvenida a brazos abiertos que me han brindado y con la que no puedo menos que sentirme como uno más en la red.

Por todo ello, ¡gracias David, Jordi, José Miguel y Paz!

Finalmente, y dado que Cruz ha abandonado la red recientemente y no he tenido el privilegio de trabajar a su lado, quiero desearle desde aquí mucha suerte en sus proyectos. Quizá el futuro nos brinde nuevas oportunidades y nuestros caminos se crucen. ¡Suerte Cruz!

P.D.: Si te ha gustado mi resumen de las Jornadas, hay buenas noticias. Tanto David, como Jordi, José Miguel, y Paz, comparten su particular visión de lo que estos tres días han supuesto en sus vidas, ¿Te animas a conocer más?

Un nuevo compromiso, y un nuevo área

Han pasado ya unos cuantos años (¡unos cuantos!) desde que puse en marcha mi primer blog.

En aquella época era un estudiante con pocos años más de los que ahora tiene mi hijo, fascinado por la grandeza de lo que se estaba gestando y que hoy es Internet. Escribía para mi -dudo que hiciesen falta más que los dedos de las manos para contar mi público- y divulgaba lo que por entonces era mi pasión, el mundo de la informática y las tecnologías.

Me apasionaba aprender y me apasionaba poder compartir lo que iba aprendiendo. Me introduje en el increíble mundo del software libre, y no exento de esfuerzo, rápidamente me convertí en el más friki entre mi grupo de amigos. Mientras su actividad frente a un ordenador se reducía a buscar incansablemente la música de moda en Napster, yo me pasaba horas frente a un PC con Linux instalado y sin entorno gráfico investigando el sistema, o IPtables, Emacs, Vim, Apache… lo que se me cruzase en el camino y permitiese hacer de un modo difícil lo que podía hacerse de un modo más fácil. Podría parecer irónico… pero para mi tenía sentido. Yo quería comprender, quería llegar a la raíz, conocer todos los detalles, para poder descomponer y construir, analizar y mejorar si encontraba el modo, y por último mostrar en mi blog todo lo que aprendía. Me compraba libros sobre los temas que estudiaba -en muchos casos de importación, ya que el mercado en castellano era más bien escaso- y me los leía, con un diccionario de inglés siempre a mi lado.

Ansiaba poder explicar a otras personas de un modo sencillo y comprensible todas esas cosas que yo iba aprendiendo a golpes, de forma autodidacta. Eso me llevó también a trabajar de forma colaborativa en las traducciones de lo que era la documentación oficial de Debian -la distribución Linux que yo utilizaba- siempre pensando en allanar el camino a quienes venían detrás. Traduje varios documentos -o partes de ellos,  básicamente manuales de uso de software que yo utilizaba-. No los recuerdo todos, pero sí guardo cariño especial por algunas que incluso aún conservo, como es el caso del cliente de IRC Irssi, que utilizaba a todas horas para conectarme a redes activas en estas temáticas como en aquella época era FreeNode.

Entre aquello y la actualidad, han pasado muchos años, muchas idas y venidas. Internet hoy es otra cosa, no creo que en aquellos años hubiera podido augurarlo ni siquiera haciendo gala de mi actitud más optimista. Pero si hay algo que debo agradecer, es no haber perdido mi pasión por aprender o por compartir mis aprendizajes públicamente. Creo firmemente que dar y recibir, sembrar y recoger lo que otros siembran, es garantía de plenitud y éxito a título personal.

Otras cosas sí han cambiado. Nunca he llegado a perder mi pasión por el mundo tecnológico, pero hoy la tecnología ha avanzado tanto que me ha dejado atrás -o yo la he dejado ir, o ambas cosas-. Sin embargo hay excelentes profesionales generando contenidos y publicaciones diversas que cubren la gran mayoría de necesidades a ese respecto, y hoy soy un satisfecho consumidor de todo ese material.

Por circunstancias del destino y de forma no premeditada, hace ya unos años que descubrí algo que vendría a ocupar un lugar importante en mi vida. Llegué buscando soluciones, y a base de dedicación y esfuerzo -además del excelente trabajo que otros han ido sembrando- las encontré.

El mundo de la efectividad personal es apasionante. Por un lado, hay mucho camino recorrido pero también hay tanto por recorrer y difundir, que supone un reto de considerables dimensiones para alguien con ganas de aprender, contribuir y compartir. Por otro, ofrece soluciones reales a problemas reales, contribuye a mejorar la calidad de vida y la salud de personas y organizaciones, lo que supone una inyección de motivación muy interesante. Invertir para aportar. Crear algo útil. Trabajar por el cambio a mejor. En esencia y práctica, lo mismo que hacía años atrás pero con un objetivo más ambicioso.

Este año 2.018 que se nos está escapando, ha sido un año plagado de acontecimientos en mi vida, tanto en el ámbito personal/familiar, como en el laboral. Acontecimientos que se han estrellado contra mi realidad y que están generando reacciones que irán dando sus frutos durante el 2.019 que dentro de poco estrenaremos.

Tras años en los que he ido publicando aquí y allá, sin un «hogar virtual» ni una regularidad estables -con buenas intenciones pero sin compromiso-, he decidido sí comprometerme con esa voz interior y crear este espacio para compartir. Aún lo estoy «maquillando», pero ya tengo algunas cositas para publicar y muchas ideas que generarán publicaciones futuras. A lo largo de los próximos meses habrá también sorpresas, que espero que os gusten tanto como a mí me está entusiasmando prepararlas.

Doy por tanto hoy este espacio como oficialmente inaugurado, un nuevo compromiso y un nuevo área se suman a mi realidad.